lunes, 15 de diciembre de 2014

Garavengeance: La cabrona de la parada.

Bueno, señoras y señores, he terminado los exámenes por ahora. Frente a una tarde ociosa he tenido el impuso de hacer varias cosas. Entre viciarme, preparar un one-shot para AME o practicar el deporte nacional del país (quejarse de cosas estúpidas porque si) ¿Adivinad que ha ganado?

-¿Qué tienes un superpoder?
- Yo suelto unas mierdas que huelen a putos muertos
- Eso no es un superpoder.
- Ya, pero hay que PODER.

Y si, señoras y señores, quejarse es bonito, es una práctica sana. Sacas toda la mierda que llevas acumulando durante un rato (o varios meses) y la sueltas contra alguien que puede o no estar presente. En mi caso además dibujo el problema. Y si, esa mujer junto con su prominente mandíbula es un problema. 

Te despiertas a las 5 de la mañana, te duchas, desayunas, preparas algo de picar para media mañana, coges todo y tiras para la estación, llegas el primero, esperas pacientemente el autobús y cuando por fin llega y alzas el pie para entrar  por la puerta (SURPRISE MADAFAcKA) chocas contra un una la espalda de una mujer menuda que parece que tiene chepa pero no, ¡es su mala follá! ¡Qué tiene tanta que se la lleva a cuestas! Por si fuese poco, obviando que se te han colado descaradamente, entras el segundo pensando ilusamente: "Bueno, el autobús viene vacío. Voy a poder ponerme en mi sitio favorito" ERROR. Si esta tía se liara a flechazos contra Bullseye se lo ventilaba en 30 segundos. Se sienta en tu sitio favorito ¡pero eso no es todo! te dedica la cara de más asco y la mirada más saboría del mundo. Y así cada día. Ida y vuelta. Pero hoy te he ganado, ¿verdad, cabrona?


¿Por qué le digo cabrona? Porque lo que he contado es una de cien borderías que hace esta mujer. El computo es el siguiente: 5 borderías = 1 gilipollez; 5gilipolleces = 1 cabronada.
Y os aseguro que es más que un poco cabrona.


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